La crisis del periodismo en México: El verdadero ser o no ser
Hoy en día (y ayer y mañana posiblemente), por desgracia México pasa por una ola de violencia incontrolable, que va del norte al sur del país y que, sin duda alguna, se mantiene relevante entre las pláticas de los ciudadanos que habitamos territorio mexicano. Hoy, uno de los tópicos más distinguidos son los casos de feminicidio que abundan en nuestra sociedad. Entre ellos, el caso de Debahni, el cual pareciera haberse convertido en un show mediático.
Pero ante ello, no vengo a exponer aquí más de lo que ya está expuesto su caso, sino a hablar de una de las caras que pocos ven y entienden, la cara del periodismo en México, en casos tan dispersos y confusos como estos. Según Javier Orozco (2015), en una columna para el periódico Milenio dijo que la labor del periodismo es “poder tener la oportunidad de opinar, informar o contribuir a la formación de un criterio en la sociedad mediante un diario, la radio o la televisión, o de las nuevas plataformas tecnológicas”.
Pero, como periodista ¿qué pasa cuando tu opinión, la información que brindas y la contribución a la formación de un criterio, afectan o pueden afectar lo que es para muchos el valor universal más importante que tenemos, la vida? Durante mi formación como comunicóloga, he escuchado en repetidas ocasiones decir de terceras personas que “hace mucho se extinguió el verdadero periodismo” o que ahora “los nuevos periodistas son tibios”.
Tal vez, pueda que muchos no estén de acuerdo conmigo (lo que está bien de igual manera), pero para mí ser ecuánime no es sinónimo de tibieza, un periodista hace su labor profesional sintetizando la información, proporcionándola a la sociedad y aportando una crítica amplia y fundamentada, sin tener que exponerse y vulnerabilizarse. Entiendo que dentro de esta profesión exista un cierto grado de pasión que ha llevado a muchos a sobrepasar los límites, pero eso no quiere decir que, porque se sobrepasan los límites, es un mandato que todos los periodistas lo hagan.
Incluso, en mi opinión, eso no te hace un periodista más exitoso, porque en el peor de los casos te hace un periodista muerto. Y no me malinterpreten, con ello no quiero decir que como periodistas deberíamos quedarnos callados o solo brindar la información que el Estado proporcione, pero deberíamos caer justo en la ecuanimidad, tal y como lo dice Julio Petrarca, defensor de los lectores del Diario Perfil (2019): “Si el periodismo actúa siguiendo preceptos sectoriales sin poner como objetivo esa búsqueda de ecuanimidad, estará violando los principios en los que basa buena parte de su misión”.
Este es un tema incluso de debate, donde “la vieja escuela” del periodismo lucha contra la actual. Así te dejo reflexionar sobre ello y termino con la siguiente frase:
“Ser
ecuánime, entonces, no es cobijarse en la tibieza de las medias tintas ni
encajonar las convicciones por una cuestión de oportunismo. Es abordar el
conjunto”. -JP
Bibliografías
Orozco Gómez, J. (2015, 2 febrero). La
labor del periodismo. Milenio. Recuperado 28 de abril de 2022, de
https://www.milenio.com/opinion/javier-orozco-gomez/antena/la-labor-del-periodismo
Petrarca, J. (2019, 24 noviembre). Ser
ecuánime no implica hacer periodismo tibio. Perfil. Recuperado 28 de abril
de 2022, de
https://www.perfil.com/noticias/columnistas/ser-ecuanime-no-implica-hacer-periodismo-tibio.phtml
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